Cómo sería  la unificación monetaria?

Publicado: 2nd julio 2016 por Carlos Alberto Pérez en Cuba

  
Tomado de Segunda CitaLa reciente rebaja de precios en las tiendas que operan en Pesos Cubanos Convertibles (CUC), unido al aumento de salarios en Pesos Cubanos (CUP) ya aplicados en sectores económicos priorizados, devela parte importante de la política del Gobierno Revolucionario con vistas a lograr la unidad monetaria y cambiaria en nuestro país: bajar precios minoristas y aumentar salarios en CUP.

En la continuación de esta política se abren varias alternativas, en lo que hay que analizar también el efecto social que conllevarían, teniendo en cuenta que se ha proclamado, correctamente, no aplicar la llamada “terapia de choque”, de funestas consecuencias para el pueblo. [more]

Una de las variantes de solución podría seguir los pasos siguientes:

– suprimir la circulación en CUC en un solo día –el “día D”-, tanto en la población como entre las personas jurídicas, lo que se facilita, en el caso de la población, por el hecho de que todos los productos que se ofertan en CUC también exhiben los precios en CUP;

– convertir ese mismo día, automáticamente, los depósitos bancarios en CUC de la población por la cantidad de CUP que resulte al aplicar la tasa 1CUC = 24 CUP, que identificamos como “la tasa del día D”;

– el mismo procedimiento bancario se realizaría con las personas jurídicas, respetando las diferentes tasas de cambio existentes en el momento de la eliminación del CUC de la circulación y aplicando la “tasa del día D” establecida en cada caso -las cuales son varias-: de 1 CUC = 1 CUP; 1 CUC = 5 CUP; 1 CUC = 10 CUP, etc.

– se establecería un período suficientemente largo (por ejemplo, dos años) para cambiar los CUC en manos de las personas naturales y jurídicas que circulan fuera del banco en el momento de retirar esa moneda de la circulación, aplicando, en cada caso, la misma “tasa del día D”;

– con estas decisiones se logra que toda la población y todos los actores económicos realicen sus operaciones solamente en CUP a las tasas de cambio que en cada caso correspondía en el “día D”, alcanzándose, en ese momento, la unidad monetaria que tanto se reclama;

– el problema pasaría, entonces, a lograr la unidad cambiaria del CUP con las distintas divisas internacionales mediante un proceso en el cual se vinculara el valor del CUP a una sola divisa o a una canasta de varias de ellas;

– a partir de aquí, la unificación cambiaria pudiera alcanzarse programando el acercamiento paulatino de las múltiples tasas existentes del CUP con las divisas internacionales en el “día D”, hasta alcanzar una misma tasa para todos (tanto para personas jurídicas como naturales);

– en el caso de la población, la modificación de la tasa fortalecería el CUP, hoy devaluado, y en el caso de las personas jurídicas, se debilitaría el CUP, hoy sobrevaluado en ese sector.

Está claro que la solución así lograda de la unidad monetaria y cambiaria no resolvería los problemas económicos y financieros que enfrentamos; pero crearía las condiciones para que los ciudadanos y los actores económicos se orienten mejor en el entramado económico, comercial, financiero y bancario cubano, así como elevaría la calidad del registro contable y de las estadísticas nacionales.

 La Habana, 29 junio 2016

La ironía del día: “Hay, pero…”

Publicado: 9th junio 2016 por Carlos Alberto Pérez en Cuba

Aunque suene irónico, a veces a las cosas no se les puede dar su debido uso, aun cuando así sea su naturaleza. Es lo que conocemos los cubanos como: “Hay pero no te toca…”

Mala experiencia…  

La foto del día: Mercado de palomas

Publicado: 7th junio 2016 por Carlos Alberto Pérez en Cuba

 Aquí les dejo esta interesante fotografía donada a “La Chiringa de Cuba” por mi amigo Alain L. Gutierrez @alainmenox.

Que les parece???  

Lo que se sabe no se pregunta

Publicado: 27th mayo 2016 por Carlos Alberto Pérez en Cuba
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Por Aurelio Pedroso en Progreso Semanal

Como chiste, y de muy mal gusto, te despiertan para preguntar oficialmente si el salario alcanza para vivir.

El timbre sonó con delicadeza pero también con la suficiente insistencia como para levantarme de una merecida siesta de sábado. Y aunque ya se sabe que la interrupción de esa tradición importada de España y no de África, por lo general nos cambia el carácter hacia ciertos niveles de acidez, no fue ese el caso.

Una joven africana ataviada con su bata de futura médica, estudiante de segundo año de Medicina y amparada por el policlínico docente donde realiza parte de sus estudios, extrae del bolso un cuestionario tan minucioso que traspasa los límites e intereses que pueda tener un ministerio encargado de velar por la salud ciudadana.

Hubo que pormenorizarle la cantidad de equipos electrodomésticos existentes en el hogar y a qué se dedicaba cada uno de sus integrantes, al igual que las dimensiones del hogar en lo que a cantidades de dormitorios se refiere. Y otras cosas más por el estilo. Leer el resto de este chiringazo »

Una Cuba inclusiva siempre será más fuerte

Publicado: 20th mayo 2016 por Carlos Alberto Pérez en Cuba
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Paladar "La Casa". Foto: Raquel Pérez Díaz

Para nadie es un secreto que Washington está apartándose lentamente de sus antiguos socios de la disidencia y apostando por los cuentapropistas, cooperativistas y empresarios cubanos, nacidos al amparo de las reformas encabezadas por el Presidente Raúl Castro.

Las ventajas de estos sobre la disidencia tradicional son enormes, están integrados en la sociedad, sus compatriotas los consideran personas de éxito, poseen recursos financieros propios por lo que no hay que mantenerlos y el agua en la que nadan es la economía de mercado.

Incluso tienen contradicciones con el modelo social imperante en la isla, el cual les amarra las manos con una burocracia ineficiente, a cargo de funcionarios siempre lentos para tomar decisiones, algunos corruptos y muchos temerosos de perder el cargo.

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Médicos cubanos: “honrar, honra”

Publicado: 22nd abril 2016 por Carlos Alberto Pérez en Cuba, medicina
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Por Fernando Ravsberg 

Foto: Raquel Pérez Díaz
Mochila al hombro recorren selvas, suben montañas, caminan desiertos, atraviesan ríos y todo lo que haya que atravesar para llegar hasta los desamparados, hasta los que nunca han visto un médico, hasta los que se mueren de “viejitos” o porque “Dios lo quiso así”.

Con sus armas de destrucción masiva arrasan gérmenes y virus, demostrando que no es la voluntad de Dios sino la pobreza y la marginación lo que mata. Para atenderse con estos médicos no hace falta plata, por eso los aman los desposeídos y por eso mismo los odian los “doctores”.
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Ni Obama ni Industriales

Publicado: 6th abril 2016 por Carlos Alberto Pérez en Cuba

 Tomado de Cuba Posible
Existen al menos dos maneras de asegurar una vida de sufrimiento: ser industrialista y aspirar al socialismo democrático. Durante décadas los mitos y leyendas del periodismo deportivo cubano han inculcado en el pueblo “la verdad” de que el equipo de béisbol Industriales está lleno de jugadores inteligentes y que saben jugar muy bien a la pelota, y que el Estadio Latinoamericano es una olla de presión donde debe fundarse la hombría del pelotero de cualquier lado que aspire a triunfar en este deporte. Sin embargo, la realidad nos informa que los jugadores de Industriales no saben tocar bolas, no saben correr las bases, no pueden tirar strikes y que han sido incapaces de ganar al equipo de Ciego de Ávila, en los últimos cinco años. Por eso no quiero saber de Industriales. 

Obama, por otra parte, no es el presidente de la República de Cuba. En Cuba no hay un presidente de la República desde 1976. Nuestro sistema de gobierno no reconoce este cargo, porque preferimos desde hace cuarenta años ser más republicanos y democráticos y tener órganos colegiados donde uno solo no pudiera imponer su voluntad.

Obama dentro de un año tampoco será el presidente de Estados Unidos, y por ello no será más el enemigo de los pueblos ni el terror del Medio Oriente. Los defensores de la democracia, en los últimos tiempos, pensamos que el enemigo era Donald Trump, pero ha resultado ser Obama; eso es lo que dice la prensa cubana, a la que no se debe llamar oficial, porque no hay más prensa reconocida por el Estado, que yo sepa. El presidente Obama ahora nos sale hasta en la sopa, aquel plato que en las tradiciones culinarias que heredamos fue un entrante, pasó a plato fuerte en los 90 y desapareció en los 2000, junto al corazón de pollo y otros menudos.

Pero este caldo no ha sido cocido en la cocina del pueblo. Los alaridos que nos avisan de los engaños de Obama, que nos abren los ojos para que no seamos ingenuos ante los cantos de sirena del imperialismo, me ofenden a mí, que pienso como un obrero portuario o como un profesor universitario, que es lo mismo, o debe serlo en la verdadera democracia. Me ofende porque nosotros, el pueblo, no fuimos quienes nos acercamos a Estados Unidos, ni como soberanos conversamos durante más de un año en secreto con aquel gobierno, ni invitamos al presidente Obama a Cuba, ni lo llevamos a hablar en vivo por la televisión nacional. Pero sí debemos ser inocentes después y tragarnos lo que dice el presidente elegante, que camina como un dandy y parece que en cualquier momento comenzará a danzar.

Sin embargo, no nos tragamos nada. Nos alegramos porque entendemos que la historia ha cambiado, que algo ha pasado en nuestras vidas que no pensamos ver, que una relación de odio puede aminorarse. En tanto, que pudiera ser factible demostrar nuestra gallardía en directo, para que hablen ellos y nosotros también, para que ellos propongan y nosotros también. El pueblo se alegra, nos hemos alegrado sanamente, como cuando llega el día de los carnavales o revienta en el cielo una única bengala para celebrar el día que triunfó la Revolución.

No obstante, también podríamos correr el riesgo de pasar de ser el pueblo más culto y preparado políticamente del mundo en un editorial de la prensa, o en un noticiario, e inmediatamente convertimos en inocentes, proclives a ser engatusados por discursos bien leídos y frases peligrosas. Creo que a este tratamiento le llama la diplomacia cubana “doble rasero”. Ante esto, deberíamos preguntarnos: ¿qué sabemos, nosotros, el pueblo llano? Que Obama no es comunista, que no ha sufrido nuestras penurias, que no conoce la vida de Antonio Maceo, que ha aprendido algunas oraciones de Martí. Que no es parte de nuestras angustias ni alegrías, que no sabe por dónde pasa el P-14 ni dónde se coge la moto que te lleva a Santa Ifigenia.

También sabemos que Obama no es un conservador de derechas, que es culto y bien estudiado, que sabe de Derecho Constitucional y por lo tanto de política, que su concepto de democracia es tan reducido como el de todos los gobernantes del mundo, que es un mulato en tierra de linchamientos a negros, que ha querido reducir la venta de armas en su país, que ha dicho al Congreso que las mujeres ganan menos que los hombres en su gloriosa democracia, que ha fundado ideas para defender a niñas en peligro, que no es un fascista ni un colonialista. Que se puede discutir con él.

La prensa -periodistas y otros- han exigido a Obama que debió pedir disculpas a nuestro pueblo por tanto dolor infligido por Estados Unidos a Cuba, durante tanto tiempo. Hubiera sido hermoso escuchar a Obama hablar de estas cosas. Pero solo creeré en la prensa cuando reclame lo mismo a los gobernantes europeos que pisan nuestra patria y a los que no se les llama nunca a disculparse por los crímenes del colonialismo, la esclavitud, la xenofobia, el exterminio de los pueblos originarios de América. Nunca he leído que, a la visita de un presidente de gobierno español a Cuba, la prensa libre le pida que se disculpe por los 8 estudiantes de medicina que asesinó España en 1871, al menos por ellos, que eran inocentes. Creo que a esto la diplomacia cubana le llama “doble rasero”.

Hablar tanto de Obama sirve, es su primer servicio, para no hablar de Cuba. Yo no he votado por Obama, ni quiero. Nuestro pueblo quiere hablar y sentir la emoción de la política cubana socialista; es decir, democrática, intensa, sin barreras, sin tabúes -la única que podría construir la primera baldosa de la calzada de la verdadera soberanía popular.

La visita de Obama ha desnudado la cultura política cubana, o más bien la ha señalado, y muchos se han fijado entonces. ¿Por qué nuestro pueblo ha agradecido que el presidente norteño hable como un acere? Porque así hablamos, incluso cuando sabemos quién es Walt Whitman o Edgar Alan Poe. Y sobre todo porque nuestros políticos no hablan como el pueblo sino como ellos mismos. ¿Por qué nuestro pueblo agradeció que se rompiera el protocolo y que el presidente invitado saludara al director de la banda de música en el Palacio de la Revolución? Porque así somos, nos cayó bien “el caminado” de Obama, y que viajara con su esposa, sus hijas y su suegra, y que mencionara a Michelle cada dos palabras, y que jugara dominó o lo intentara, y que dijese qué había comido en “la paladar”, y que se quisiera parecer a la gente de aquí, un pueblo mestizo en toda su envergadura.

Del mismo modo, el pueblo de Cuba quiere saber qué comen nuestros políticos. Si alguna vez van a una “paladar”, queremos saber cuántos CUC les quedan y qué gustos tienen. Igualmente, queremos saber si van a comprar las frazadas de piso rebajadas hasta fin de mes, si tienen suegras, si viajan con ellas o no se tratan, si extrañan a sus seres queridos que se han ido del país porque no pudieron ser convencidos, como nosotros, de las bondades del socialismo. Queremos saber a qué escuelas van sus hijos, si asisten a las reuniones de padres y si ayudan a sus niños y niñas a hacer los trabajos de curso y las tareas de Educación Laboral. Y si creen que nada de esto nos importa o no nos debe importar porque es la vida privada de los políticos, les digo que no estamos de acuerdo. Que nuestras vidas las hemos empeñado a este proyecto de sociedad diferente y queremos estar seguros de que nuestros dirigentes la viven como nosotros. Que también gozan el socialismo y las fiestas en casa de amigos, que son humanos, que ríen y lloran y temen morir y dejar obras inconclusas e hijos desamparados, como nosotros.

En la democracia, la vida privada, si significa escapar del control popular, no es más que un crimen que los atenienses resolvían con ostracismo y que nosotros, más tiernos, resolvemos con desdén. Cuando el pueblo vota, no lo hace solo por lo que dice la biografía, ya es bastante que votemos por el pasado. Queremos votar también por la persona más culta, más buena, más inteligente, mejor oradora, que mejor ha educado a sus hijos, que tiene más familiares decentes, y que sabe hablar como la gente de Cuba -con corazón fino y lengua de metralla.

Obama no ha engañado a nadie en Cuba. Sabemos que el futuro será crudo, como siempre, y que habrá que luchar contra los que quieren cambiar a Cuba por un paraíso capitalista de grandes mercados y pobres y pobres. Obama no nos dará la felicidad, ni los que quieren repartir el país a grandes empresarios, ni la burocracia que no entiende al pueblo y se entiende en privado con gente que no conocemos.

La democracia es hermosa, como llegada y como viaje, por los caídos, y los que triunfan. Hace más de dos mil años que los enemigos del pueblo conspiran contra el poder de los pobres libres. Que Cuba sea del pueblo es una necesidad para ser independientes y no yanquis tropicales. Por eso necesitamos todo el poder y no solo un poco, todos los derechos y no solo algunos, todos los instrumentos jurídicos para defenderlos y no una selección, toda la libertad para hacer una constitución realmente nueva, que sirva para que el mundo nos respete y nos entienda.
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Si hay que sufrir por la democracia lo haremos con dignidad, porque podemos contentarnos con poco pan pero jamás con poca libertad. Por ello, quiero saber de Cuba, de qué vamos a hacer para salvar la nación, la decencia, la independencia y el sueño de vivir aquí. No quiero saber de Obama, ni de Industriales.